El economista de la cultura, John Holden, se refería en su estudio The Ecology of Culture (2015) a una manera de entender la cultura desde la perspectiva de los esfuerzos finitos que, unida a unos apoyos finitos, fruto del esfuerzo, denominaba cultura homemade. Esta categoría vendría a añadirse a otras dos más conocidas por el gran público: la cultura subvencionada y la cultura mainstream o comercial.
A diferencia de estas últimas, la cultura homemade se apoya en Participants, Supporters, Paying public, Local authorities, Public agencies, Philanthropy and sponsorship.
Holden apunta a cómo el movimiento ecologista comprendió rápidamente que entender los fenómenos ambientales por separado no ayudan a comprender o responder a los problemas medioambientales globales. Y propone que este mismo razonamiento se aplique al sector cultural.
Para Holden la situación de la cultura se fundamenta en tres características:
- No es jerárquica. Las partes no están supeditadas a servirse unas a otras, porque todas las partes son importantes para sobrevivir.
- Está en completa transformación, en un proceso social en el que participan las personas creadoras, pero también las audiencias (donde confluyen muchos puntos de vista y decisiones, establecidas por lo que vemos, leemos, escuchamos, etc.).
- Las políticas lineales y mecánicas no funcionan, conducen a malas conclusiones. Se pierde su sentido orgánico, su significado social y peso moral, poniendo en riesgo la capacidad para generar nuevos significados.
La imposibilidad de desarrollar una cultura continuamente subvencionada, junto a la falta de músculo de la cultura comercial local, han empujado a Puerto de la Cruz a un tipo de cultura homemade. Sobre la base de un conjunto de Planes Culturales, trabajados desde el Área de Cultura de Puerto de la Cruz, se han desarrollado acciones de participación ciudadana a través de distintas plataformas, que han afianzado una serie de eventos culturales de primer nivel, destacables no solo en la escena cultural insular, sino también fuera de la propia isla de Tenerife. Así, estos eventos forman parte de la promoción del destino turístico, pero, sobre todo, crean su propio ecosistema, rico, diverso y dinámico.
La cultura no es jerárquica, está en continua transformación y las políticas lineales y mecánicas ponen en riesgo su capacidad de generar nuevos significados.
Si seguimos los postulados de Holden podemos entender el valor de la participación en la actividad cultural que desarrolla Puerto de la Cruz, y que ha hecho de la falta de equipamientos culturales una fortaleza, convirtiendo la ciudad portuense, sus calles y gentes, en el gran equipamiento cultural al aire libre de Canarias. Mueca, Periplo, Puerto Street Art son un pequeño ejemplo de que la fortaleza está en la participación, a través de la cooperación de actores sociales, económicos y públicos.


Puerto de la Cruz ha conseguido proponer la cultura como un organismo frente a muchas concepciones que, a lo largo y ancho de las islas, se ha entendido como un mero mecanismo. Esa característica lo ha hecho singular, frente a otras maneras de entender la gestión y las políticas culturales. Este tipo de enfoque ecológico de la cultura se concentra en las relaciones y patrones que se encuentran en cualquier sistema cultural, donde cohabitan el desorden y el dinamismo. El planteamiento que ha desarrollado este micro laboratorio de I+D+Cultura ofrece una comprensión más rica y completa de todo lo que ocurre en 8,73 km2 y 31.000 habitantes. Como manifiesta Holden: En un ecosistema de este tipo, la creatividad en sí opera a través de un sistema de relaciones y, junto con la expresión, florece en toda la ecología cultural produciendo efectos indirectos que pueden explotarse para obtener ganancias económicas en cualquier lugar dentro de ella.
La cultura de Puerto de la Cruz se ha desarrollado a partir de sus necesidades, de forma orgánica y social, con la finitud de sus recursos, y lo ha hecho de forma singular y diferente.
Desde esta perspectiva, no es nada aventurado decir que un ecosistema cultural, como el desarrollado desde este municipio, se convierte en modelo para otros territorios. Al fin y al cabo, como ha dicho John Holden: La cultura, como el medio ambiente, afecta a la vida de las personas, a toda su vida.